Encontrado en Logólogos:

- “Oe pero, el uso de los trajes peculiares y distintivos que por establecimiento o concesión usan los militares y los otros empleados o los individuos que pertenecen al mismo cuerpo o colegio no es tan malo!”, me dijo.
- “¡Cállate RAE c*nch*t*m*dr*!”, respondí.
Fue recién cuando ingresé a la universidad que me di cuenta que usar uniforme me había j*d*d* la infancia y lo hice gracias a que fue empezando esta nueva etapa que me empecé a vestir como se me daba la regalada gana y a sentirme yo mismo, a separarme del grupo y a verme diferente a los demás
Obligar a la gente a usar uniforme es la manera mas fácil de estandarizarla, de robarle la personalidad y volverla parte de la masa. Entonces es mucho más fácil dominar a los individuos y hacerlos ridículamente obedientes porque ya no tienen expresiones de individualidad. Sólo piensa ¿quiénes son los individuos más sumisos del planeta? ¡Los cachacos y los colegiales. Ellos están dispuestos a obedecer ordenes superiores sin preocuparse si esta bien o mal lo que van a hacer. Por eso que todos los profesores temían a ese que se arremangaba la camisa o que se rehusaba meterla dentro del pantalón. Ese era el rebelde, el distinto.
Estudio en la U hace 8 años (perdón mamá!) y no ha habido ciclo en el que alguno de mis amigos haya faltado a uno de estos almuerzos. No voy porque si quiero beber y pasarla paja con mis amigos NO voy a pagar. Nadie me cobra entrada para tomarme unas chelas con la gente que quiero.
Estos almuerzos, a diferencia del espacio radial al que hago referencia en el título, no son nada cándidos ni traen recuerdos dulces sobre momentos sublimes. Es difícil que alguien tenga recuerdos después de chuparse 50 soles. Si quedan neuronas en pie, sirven para rememorar los excesos de una noche (¿Porqué no se llama Cena de Ingeniería?) en la que las chicas en minifalda y escotes pronunciados, que con las justas pueden caminar y no tienen reparos en agarrar con el primero que se atreva a asuntarlas, son el único motivo de asistencia.

Amigos, alcohol, chicas, escotes, minis, agarres por doquier…el próximo ciclo voy al almuerzo.
Hace mucho escuché esta pregunta. Personalmente me lincharía a mi mismo o sino le sacaría la mugre a Gandhi. Si logro hacer que el flaquito se moleste (vamos comprobar su paciencia y buen corazón cuando lo encierre en un cuarto con el personaje más espeso de la facultad (adivina quien)) y en ves de lanzar bendiciones, lanza patadas voladoras, me daré por servido.


No es la primera vez que escribo. Dejé de lado el anterior porque perdió el significado y se volvió, quizá, demasiado personal. La Bitácora de Caefás es la anotación diaria de las vivencias de su servidor. Si el día no tiene nada de bueno, no escribiré nada. Saludos!